Siguiendo la tradiciòn de excelencia, saber hacer e innovaciòn que rige desde 1875 su producciòn de barricas que satisfacen las expectativas de un sector de vinos y licores cada vez màs exigente, Tonnellerie Baron da otro paso adelante al analisar y garantizar, desde el Enero de 2021, que el 100% de su producciòn esta exenta de HA (Haloanisoles) o HP (Halofenoles) detectables a la salida de la producciòn, moléculas responsables del deterioro organoléptico del vino. Una iniciativa que va de la mano de la voluntad de formar a todos los profesionales del sector.

Fundada en 1875 cerca de Saintes (Charente-Maritime) por Henri Baron, la Tonnellerie Baron ha estado perpetuando durante un siglo y medio el saber hacer ancestral del oficio de tonelero. Ya en manos de la quinta generación en 1996, encarnada por Xavier Baron y Nicolas Tombu, junto con Lionel Kreff en 2001, esta empresa familiar independiente ha construido su longevidad y reputaciòn en una tradiciòn de excelencia, elegancia, precisiòn y innovaciòn. Una filosofía más relevante que nunca, en un momento en el que el sector de los vinos y bebidas espirituosas es cada vez más exigente en cuanto a fiabilidad, trazabilidad y calidad de las barricas que utilizará para su vinificaciòn y crianza.

LA LUCHA CONTRA EL «OLOR A CORCHO»

La última innovaciòn de Tonnellerie Baron viene para responder a un problema a menudo descuidado que, sin embargo, puede representar una seria amenaza para el producto final y para el pacto de confianza entre productor y consumidor: la presencia de moléculas de Haloanisoles (TeCA, TCA, PCA, TBA), pero también sus precursores HaloPhenols (TeCP, TCP, PCP, TBP) en barricas. Estas moléculas son en particular responsables del famoso «olor a corcho» que, por sí solas, pueden comprometer la integridad de un vino; atribuidos con mayor frecuencia a una naturaleza defectuosa del tapón de corcho natural, también pueden ser transportadas por el entorno de las bodegas o talleres de fabricaciòn, por el agua y los productos de limpieza, pero también directamente por la madera utilizada para fabricaciòn de barricas.

De hecho, se ha demostrado que el TCA y el TeCA, las principales moléculas responsables del «olor a corcho», se pueden encontrar de forma natural en forma de «mancha» de unos pocos milímetros de diámetro en el roble. Así, un micro-rastro de TCA en una sola duela puede contaminar y corromper todo el vino contenido en una barrica. En el mundo de los grandes vinos, es un riesgo que ningún productor puede permitirse.

UN PROTOCOLO DRÁSTICO DE PREVENCIÒN Y ANÁLISIS

Para satisfacer las expectativas de sus clientes y proporcionarles barricas perfectas, Tonnellerie Baron ha implementado un protocolo de prevenciòn drástico. En primer lugar, analizando toda la atmòsfera del emplazamiento técnico, vehículos y contenedores que transportan barricas en 2005. Luego, a partir de 2014, haciendo análisis del agua de escaldado para algunos de sus clientes.

Al año siguiente, Tonnellerie Baron comenzò a experimentar otra técnica, en cooperaciòn con el laboratorio LEC con sede en Cognac: después del escaldado, se introducen sensores en la barrica. En solo dos minutos, el aire todavía húmedo del barril pasa a través de estos sensores, que tienen la capacidad de atrapar moléculas HA-HP. En 24 horas, los análisis indican si la barrica está sana o contaminada. En caso de contaminaciòn, la barrica esta rechazada.

En pleno funcionamiento desde 2016, el proceso se ha ido extendiendo progresivamente a toda la producciòn (alrededor de 15.000 barricas anuales para 1.800 clientes). Tanto es así que, a partir del 1 de enero de 2021, Tonnellerie Baron se convierte en la primera tonelería en garantizar el 100% de sus barricas sin contaminaciòn en TCA y TCP detectable a la salida de la producciòn, un servicio que se ofrece de forma sistemática y gratuita.

Al implementar y extender este sistema a toda su producciòn, Tonnellerie Baron garantiza a sus clientes la seguridad total; les proporciona un producto excelente, una barrica de alta gama, «cero defectos», una caja irreprochable para acompañar y potenciar la crianza de los grandes vinos. Finalmente, participa activamente en la sensibilizaciòn de todo el sector sobre la necesidad de desplegar, a lo largo de la cadena productiva, exigencias absolutas de calidad y prevenciòn de desviaciones organolépticas.